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El escritor es un cazador solitario (mesa redonda). Día uno

Por Alfonso Vila , 30 enero, 2014

/ INTRODUCCIÓN.

Los escritores son como esas viejas damas del espectáculo, vedettes, cabareteras, transformistas, drags, stripers, que uno puede conocer en una barra de un bar a altas horas de la noche. No tienen reparos en contarte sus secretos de tocador. Pero hay un fondo triste y oscuro en ellos. Empiezan contándote sus pequeños e ingeniosos trucos. Cómo resaltan sus figuras, cómo dan glamour a sus personajes, pero si les das cuerda, si les prestas atención (o finges hacerlo el tiempo suficiente) se acaban por delatar. Se desploman. Se desnudan ante ti. Al final siempre te acaban contando lo solos que se sienten, lo angustioso que les resulta su trabajo, lo absurdo que les parece su existencia. Y luego se reponen, se secan esa lágrima solitaria, ríen tontamente y se ponen la máscara. Pues saben, como los artistas de vena dura, como los pecadores irredentos y los predicadores del desierto, que el espectáculo siempre debe continuar. Que la fiesta está ahí fuera, y que los dramas y la culpa son parte inseparable de la vida que han elegido, no por voluntad, sino por necesidad. El escritor sabe que el dolor de la soledad es el peaje que hay que pagar si uno quiere cobrarse una pieza de caza mayor: una gran obra.

Estas opiniones son subjetivas y rebatibles, desde luego, pues no son otra cosa que fruto de mi experiencia personal. Durante muchos años he vivido entre ellos y he sido uno de ellos. Les he leído, escuchado, visto, espiado, ayudado, consolado, acompañado durante horas, días y noches. Les he admirado, les he temido y me he preguntado qué les llevaba a transitar ese extraño camino. Y qué me llevaba a mí mismo a seguirles. Este artículo pretende dar un poco de luz a un asunto tan complejo como éste.

Vamos a recordar algunas de las cosas que han dicho sobre su trabajo y su forma de vida una serie de escritores a lo largo de estos últimos 150 años. Los escritores, por lo general suelen hablar abiertamente de su trabajo (como ya he dicho hace un momento) y por tanto no nos faltan ejemplos. En lugar de citarlos según un orden más o menos racional y de un modo rutinario, he pensado hacer un pequeño juego, un pequeño ejercicio de ilusionismo. Para ello fingiremos que reunimos a estos escritores en una mesa redonda y les formularemos unas preguntas que ellos tendrán la bondad de contestar.

Vamos pues…

 

2/ DEBATE:

PRIMERA PREGUNTA: ¿El escritor es alguien especial, alguien distinto a los demás?

RESPUESTA:

ENRIQUE VILA-MATAS: No sé por qué extraña razón me convencí de que para ser un buen escritor había que estar completamente desesperado.

JAVIER CERCAS: El auténtico yo del escritor no es el yo social sino el yo literario, el yo que escribe y que ha invertido en lo escrito lo mejor de su talento y su inteligencia.

-SÁNDOR MÁRAI: Una soledad gélida me envolvía. Era algo más que la soledad del extranjero, surgía de mi interior, de mi ser, de mis recuerdos; era la soledad sin esperanzas que caracteriza al escritor.

STEFAN SWEIG: ¿De qué le sirve el espíritu, el saber, la exuberancia interior, si Balzac no se atreve a hablar, si sólo farfulla algunas palabras vacilantes, allí donde los demás, mil veces menos inteligentes que él, saben insinuarse con frases dulces?

PAUL AUSTER: Mi vida acababa de empezar y ya me movía en dos direcciones a la vez. Aún no lo sabía, pero para llegar a algún sitio tendría que esforzarme el doble que los demás.

-SÁNDOR MÁRAI: La escritura no es una tarea para una persona sana, un persona sana es una persona que trabaja para acercarse a la vida, mientras que un escritor trabaja para acercarse a las profundidades de su obra, donde lo esperan peligros, terremotos, abismos, incendios.

RAYMOND CHANDLER: Un escritor no tiene nada con que pagar, como no sea su vida. La mayoría son bastardos frustrados, con vidas domésticas infelices.

 

SEGUNDA PREGUNTA: ¿Para qué escribir? 

RESPUESTA:

-ANTONIO LOBO ANTUNES: ¿Por qué me hice escritor? Nunca serví para otra cosa. No sirvo para la vida práctica.

-ERRI DE LUCA: La literatura no cambia el mundo, pero hace compañía.

-FRANCISCO BRINES: El poema, si uno tiene la fuerza de acabarlo, da siempre la respuesta.

-LUIS FELIPE VIVANCO: Ser poeta: suspender en el aire laborioso de un día y otro día unas pocas palabras necesarias.

-NIETZCHE: Di tu palabra y rómpete.

ANTONY BURGESS: Soy novelista de profesión. Es, en mi opinión, un oficio inofensivo, aunque no en todas partes se considera respetable. Los novelistas ponen palabras groseras en boca de sus personajes y los muestran fornicando o yendo al baño. Además, no es un oficio útil, como el de carpintero o pastelero. El novelista ayuda al lector a pasar el tiempo entre una acción útil y otra, contribuye a llenar los huecos que se producen en el tejido serio de la vida. Es un mero animador, una especie de payaso. Hace imitaciones, gestos grotescos, es cómico o patético y, a veces, ambas cosas, hace malabarismos con las palabras como si fueran pelotas de colores.

-IGNACIO VIDAL-FOLCH: Se escribe por superstición: tendemos a creer que hay algo de magia implicada en ello. Magia blanca.

-ISMAIL KADARÉ: El escritor tiene una vida paralela. Una segunda patria en la literatura. Es una vida que no siempre encaja con la vida real. Al contrario. La relación entre vida y literatura es conflictiva. No hay idilio, sino casi una guerra oculta entre ambas.

 

MODERADOR: (NOTA: perdonen que no lo haya dicho, pero el moderador, evidentemente, soy yo mismo.) ¿Entonces, el escritor es un fugitivo?

-ERICA JONG: No podemos ocultarnos detrás de las palabras. Lo que somos y quienes somos se trasluce en cada página, tanto si pretendemos escribir de un modo objetivo como si no. El ser esencial queda al desnudo. Por ello resulta tan dolorosa cualquier incomprensión sobre lo que uno ha escrito, porque es una incomprensión de la esencia de nuestro ser.

-OSCAR WILDE: Formar parte de la sociedad es un fastidio. Estar excluido de ella es una tragedia.

 ANTONIO LUQUE: Mis canciones, lo he dicho otras veces, nacen de la sensación de absurdo. Cualquiera que no perciba el absoluto absurdo de todo cuanto existe, en el sentido más brutal, pues que siga adelante con su teoría porque debe de ser muy sólida. Yo intento organizar el disparate a mi gusto, que es lo que hace todo el mundo.

(Nota: Antonio Luque, además de cantante y compositor, es autor de una novela.)

-JUSTO NAVARRO: Ser escritor es hacerse pasar por otro.

VARGAS LLOSA: De todos modos, escribir lo que no se vivía para hacerse una idea de vivirlo, llevaba ya implícito un castigo: la sensación de fracaso y frustración.

 

TERCERA PREGUNTA: ¿Es escritor el que escribe o es escritor el que “reinventa la vida”?

RESPUESTA:

CHEJOV: “Es difícil unir las ganas de vivir con las ganas de escribir”.

EDUARDO MENDOZA: “Si escribes en camiseta, no superas el qué pasa, tronco“.

FERNANDO PESSOA: Los dioses son dioses porque no se piensan.

 

CUARTA PREGUNTA. ¿Qué piensa un escritor cuando consigue lo que pretende, el éxito, la fama, el dinero…?

RESPUESTA:

ROBERT STEVENSON: Algo debo de haber hecho mal o no hubiera tenido tanto éxito.

DANIEL DAVIES: Mi fantasía es dejarlo todo, pero ser bohemio es cada vez más complicado. Es prácticamente imposible evitar los procesos de consumo.

MIGUEL DE UNAMUNO: En el fondo les caigo antipático. Tener razón es lo más antipático que hay.

 

QUINTA PREGUNTA. ¿La literatura está en todas partes? ¿Toda vida es novelable? Pondré un ejemplo… En un viejo libro de medicina leí estas frases:

209. Caso de observación personal: campesina, 35 años, robusta; el marido está alejado por exigencias de su trabajo. Conducta sexual irreprochable. Fiestecilla campestre, el suegro, que nunca había intentado seducirla, la posee con consentimiento de ella; embarazo; intento de infanticidio y de suicidio; cartas de remordimiento al marido; éste responde perdonándola con escritos incorrectos gramaticalmente, pero sentimentalmente magníficos.

…Al leer esto, pensé: ¡Dios mío, esto es una novela de doscientas hojas condensada en unas líneas! Ahí está todo, sólo hay que ir tirando del hilo… ¡Qué hubiera hecho Tolstoi o Flaubert con esta historia!

 

RESPUESTA:

-LIONEL SHRIVER: Una de mis mejores amigas murió de cáncer. A ella le costó dos millones de dólares en cuidados médicos extender su vida tres meses horribles. A la vez, leí que la mayoría de las personas que se declaran en bancarrota (en Estados Unidos) es porque no pueden pagar sus facturas médicas, aún teniendo seguro. Por eso escribí “Todo esto para qué”.

-ANATOLE FRANCE: La oscuridad nos envuelve a todos, pero mientras el sabio tropieza con la pared, el ignorante permanece tranquilo en el centro de la habitación.

-ERRI DE LUCA: La literatura busca acercarse a los lectores, los acompaña, pero no puede ir mucho más allá. No me fío de las opiniones políticas de los escritores, ni siquiera de las mías. Pero es cierto que la literatura puede hacer cosas excepcionales en situaciones de emergencia. Cuando la palabra está prohibida, el hecho de usarla tiene un enorme valor. La literatura también es liberadora, cuando una persona se ve privada de libertad, entonces sólo se puede ser libre en dos momentos, cuando duerme y cuando lee un libro.

 

SEXTA PREGUNTA: ¿Cuál es el límite de la escritura? ¿Hasta dónde estáis dispuestos a llegar?

RESPUESTA:

-SALMAN RUSHDIE: Y llegué a la conclusión de que sí, que era necesario encarar batalla. No solo eso, sino que se trataba del regreso a una lucha que creíamos haber ganado hacía tiempo. La batalla de la Ilustración. Hace 200 años estaba claro que el enemigo no era el Estado, sino la Iglesia. Que para crear un clima de auténtica libertad de pensamiento resultaba crucial derrotar el poder de la Iglesia para limitar lo que se podía decir. Acabar con las inquisiciones, las excomuniones, las torturas. Que no podía permitirse a la religión dar permiso para decir lo que se podía decir. Gran parte de nuestra actual concepción de la libertad deriva de esa época. Creíamos que no íbamos a vernos obligados a volver a luchar por eso.

-VARLAM SHALANOV: El ser humano sobrevive por su habilidad para olvidar.

MODERADOR: ¿Entonces?

-SÁNDOR MÁRAI: La vida pasa en una especie de penumbra, entre palabras que se quedan sin pronunciar, gestos abortados a medias, silencios y temores: así es la vida, en realidad.

-BLAS DE OTERO: Escribir es sonreír con un puñal hincado en el cuello.

-ROSA MONTERO: La gran tragedia de los seres humanos es haber venido al mundo llenos de ansias de vivir y estar condenados a una existencia efímera.

(SUENA EL TIMBRE. SE ACABA EL TIEMPO)

 

MODERADOR: ¿Algún consejo para terminar?

-VICENTE HUIDOBRO: Cuida de no morir antes de tu muerte

-JAN KARSKI: Los que no quieren informarse del horror para preservarse del mal, entran a formar parte de él.

-ROBERTO BOLAÑO: Los buenos escritores necesitan a los malos escritores, aunque sólo sea como lectores o como escuderos.

 

MODERADOR: Bien. Esto es todo. Como dijo el emperador Augusto en su lecho de muerte: se acabó la ficción. Aplaudid.

 

3/ PALABRAS FINALES

Terminaré el artículo con una cita de Umbral sobre Cunqueiro:

Álvaro no quería nada sino que le dejasen en paz, pero eso es lo que más enerva a los enemigos. Al hombre feliz se le niega la felicidad.

Y es que, al final, el escritor quiere lo mismo que todos. Que le dejen a uno en paz…

 

(Nota: El título del artículo está tomado de la novela de Carson McCullers  El corazón es un cazador solitario.)

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