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El abortismo del PP

Por Jesús Cotta , 26 Septiembre, 2014

El PP ha mostrado su verdadero rostro: solo le interesa la economía, no los valores de inspiración cristiana que dice defender. Si los dice defender, es solo para atraer el voto católico. Es estrategia, no convicción.

Ese partido grande (que no gran partido) es, pues, una maquinaria de poder y no un noble proyecto de regeneración nacional, que es lo que dicen ser todos los partidos.

El PP, además, es exactamente como el PSOE: sube impuestos, baja sueldos, asfixia a la clase media, alberga corruptos, condesciende con el secesionismo, calla bocas con subvenciones, es antiliberal y, sobre todo, considera que matar un nasciturus es un derecho. Todo eso es justo lo contrario de lo que prometía en su programa electoral.

Pero de entre todos los incumplimientos y mentiras, el más sangrante, nunca mejor dicho, es este de mantener la ley socialista que convierte la matanza de fetos en un derecho que hemos de pagar y garantizar todos.

Rosa Valdeón, la alcaldesa del PP en Zamora, acaba de decir que «Cualquier menstruación es un aborto». Ni siquiera se atrevió a tal burrada Bibiana Aído (aquella según la cual el nasciturus no es siquiera un ser humano; se ve que es un ser canino o gatuno).

Señora alcaldesa, decir esa monstruosidad es como decir que las personas no somos más que átomos y materia. Decir eso es reducir lo humano a la materia que nos compone. Decir eso es como decir que la Pietá es un cacho de piedra y no una obra de arte. Decir eso es soez.

A usted no la abortaron, sino que la dejaron nacer. No defienda usted que hagan con los demás la canallada que con usted no hicieron.

En los partidos políticos al final se quedan no los que defienden unos principios, sino los que defienden al que manda. Los que defienden principios dimiten, como Gallardón. Aún estoy esperando que, si quedan antiabortistas en el PP, dimitan o se rebelen.

El PP  se merece un batacazo electoral. Todas las personas a las que el fracaso, la tragedia, la fealdad del aborto nos parezca un problema más gordo que el paro y el secesionismo catalán debemos retirarle nuestro voto y enviarlo a otra parte, no sé bien a dónde, pero a otra parte.

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