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Educar con disciplina positiva

Por Clara Cordero , 5 febrero, 2015
By Apetitu

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El post de hoy lo considero esencial en los días que corren. Muy a menudo me encuentro con padres desesperados que casi han tirado la toalla ante la tiranía y “mala educación” de sus hijos.

Son padres dialogantes, que buscan lo mejor para ellos, pero que, visto desde fuera, no parecen tener mucho éxito. Todos conocemos a tal o cual niño agresivo en formas y maneras, nervioso, que no para,  al que generalmente le achacan un trastorno por hiperactividad porque su conducta además le provoca falta de atención. Viven en otro mundo fuera de cualquier norma social, hacen lo que quieren y suelen ser tildados de malcriados o mimados. Sus padres han llegado a tal punto que ya no hacen nada o simplemente no tienen tiempo para hacerlo y esperan pacientes que crezcan y mejoren su actitud.

Educar con disciplina positiva es la clave. No solo es el término disciplina, que en muchas ocasiones pensamos en algo más dictatorial y antiguo, sino otra manera de ver la cosas, meditando sobre ellas, tomándonos tiempo a reflexionar el origen de cada comportamiento.

La disciplina positiva fue concebida por Alfred Alder, médico y psicoterapeuta que fundó el sistema holístico de la psicología individual, donde la persona es considerada como una totalidad dentro del sistema social al que pertenece. Planteó las situaciones por las que la conducta social se ve alterada y enseñó a padres y maestros para tratar estos conocimientos de cara a la educación de los hijos o alumnos. La meta era entender a la persona en sí misma. Así, en el caso de los niños, el complejo de inferioridad, la indiferencia o el hecho de estar mimados, entre otros, provocan una conducta en particular que debía entenderse atendiendo a lo que la causaba. El conocimiento de las conductas de otras personas llevan al propio conocimiento. Y el cambio en el estilo de vida puede ser crucial en el cambio.

Muchas veces es sólo un poco de sentido común, verlo desde fuera para que la implicación emocional no nos ciegue.

Os dejo unos cuantos enlaces interesantes para ponerlo en práctica.

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4 Respuestas a Educar con disciplina positiva

  1. OSCAR Responder

    13 febrero, 2015 a las 9:24 am

    No sé si usted tendrá hijos.
    El tramo de edad entre los 14 y 18 años es dificilísimo. Si le toca a uno un hijo “chota”, ni disciplinas positivas, ni negativas, ni trasnsversales, ni horizontales, ni verticales, ni oblicuas, ni circulares ni el sursum corda.

  2. Clara Cordero

    Clara Cordero Responder

    13 febrero, 2015 a las 11:14 am

    Buenos días Oscar, de nuevo gracias por comentar. La disciplina positiva es eficaz si se hace desde el minuto uno no cuando las cosas ya se han complicado. Habrá que estar a cada situación particular porque la educación tiene que ser acorde a la persona que se trate, no vale todo para todos.
    Tengo hijos, algunos en esos tramos de edad, y entiendo las dificultades por las que pasan, como nos ha pasado a todos en nuestra adolescencia. La situación ideal sería que llegarán a ese momento con los mejores medios posibles porque se les han brindado desde que nacieron sus padres y allegados. La adolescencia es una época de cambios, rebeldías y asentamiento de la personalidad con que a veces a pesar de ofrecerles todo lo mejor son ellos y solamente ellos quienes eligen su camino.

  3. OSCAR Responder

    13 febrero, 2015 a las 12:48 pm

    ¡Pero cómo saber cuál es el momento adecuado?
    Llega un momento en que la educación de los padres deja de ser efectiva, y, repito, suele ser a partir de los 14 años (si no antes). A esa edad, la educación de los padres ya está hecha. El grupo va a influir más. Y los castigos, premios, sermones, razonamientos, etc, no sirven. Y lo digo por experiencia.
    Un saludo.

  4. Clara Responder

    18 febrero, 2015 a las 10:16 am

    Si la base educativa ha sido adecuada dará sus frutos. La adolescencia es el momento en que en cierta manera se independizan de la voluntad de los padres. Todos hemos pasado por el momento en que nuestra “tribu” importa más que nuestra familia. No estoy de acuerdo ni en castigos, ni sermones, ni premios, simplemente hacerles ver la realidad acercándose a como sienten, entendiendo su nueva perspectiva. Nada de razonamientos adultos, si no ponerse en su lugar y descubrir como comunicarse mejor con ellos. Es dificil y a veces no se consigue. pero repito que la base está ahí y las aguas volverán a su cauce. También es importante permitirles que ellos mismos se equivoquen, aunque nos duela. Después de todo, menos la muerte todo tiene arreglo.

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