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Dios reconocerá a los suyos

Por Oscar M. Prieto , 1 Diciembre, 2015

“Perdonar a los terroristas es cosa de Dios. Enviarlos con Él es cosa mía”. No lo dijo en público, si no después de la rueda de prensa, en privado, lo cual le da más valor y veracidad. No albergo duda de que es esta su determinación, pues no tenía que engañar a nadie, lo dijo convencido, para sí.

Quien así ha decidido es Vladimir Putin, una vez que se conoció que la causa del accidente de un avión ruso, en el que fallecieron 224 personas, fue un artefacto de 1,5 k. de trilita, colocado por terroristas yihadistas. Fue a éstos a quienes les informó de que la venganza era ineludible y de que: “Os iremos a buscar al fin del mundo y allí os mataremos”.

Si yo estuviera en la piel de estos terroristas, temería más la decisión del Presidente ruso, que todas las declaraciones de la ONU y de todos los dirigentes de la Unión Europea. Sin entrar en el fondo de la cuestión, se agradece la claridad expositiva; sin juicios de valor sobre el personaje, se agradece que alguien en la escena pública mundial no se la coja con papel de fumar.

Al leer la noticia he recordado, por asociación, otras declaraciones de otro dirigente europeo, una mañana del mes de julio del año del Señor de 1209. Se llamaba Arnaldo Amalric y fue abad, legado papal, inquisidor y finalmente arzobispo de Narbona, aunque aquí lo valoramos como el hombre que tomó la ciudad de Béziers en la cruzada que contra los cátaros. Los cátaros también eran cristianos, si bien con ciertas peculiaridades -aunque me temo que los motivos que impulsaron al rey de Francia a promover la cruzada no eran del todo teológicos-. Al ser preguntado por un oficial de su ejército cómo distinguirían a los católicos de los herejes, el tal Amalric respondió: “¡Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos!”

Putin y Amalric, representan, en ambos  casos, esa dimensión fáctica y pragmática de la política que tantos aspavientos provoca en esta sociedad occidental adormentada por vapores de ocio y bienestar. Maquiavelo estaría orgulloso de ellos y, si bien, es probable que vulneren algunos derechos humanos, yo les felicito como constructores de citas eternas.

Salud

www.oscarmprieto.com

 

 

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