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Diego Simeone o cómo ser un líder natural II

Por Juliano Oscar Ortiz , 5 mayo, 2014

Retomo la figura de Diego Simeone, el entrenador del Atlético de Madrid, y utilizo las cinco “E” del liderazgo en la empresa y el deporte que propone Juan Carlos Cubeiro para profundizar en las características determinantes del argentino.Diego Simeone

Estrategia:

No basta con ganar, hay que perseguir un sueño. Más allá del resultado deportivo, Simeone sube escalón por escalón en la búsqueda de un objetivo totalizador. Su sueño es grande a pesar de los contratiempos y las debilidades, su sueño es su vida. Y a partir de ese sueño prefijado va marcando el camino por el que sus jugadores entregan todo de sí. Jim Rohm dice, “La razón más importante para fijar una meta es porque te hacen que te conviertas en alguien mejor para conseguirla.  En lo que te conviertes, siempre será de mayor valor que lo que puedas obtener de tus metas”.

Equipo:

El triunfo individual sabe a poco. No hay un solo ganador, el triunfo es tanto del entrenador como del jugador que menos minutos entra al terreno de juego. En Simeone, se nota a simple vista que no existe una estrella, es un conjunto de voluntades mancomunadas a partir de un mensaje claro y contundente. Ese lenguaje se transmite sin rodeos. En la película 300, Leónidas ante sus tropas antes de la Guerra de las Termópilas desarrolla un discurso motivador, de tremenda inspiración, aun sabiendo de la posibilidad cierta de una derrota. Simeone transmite esa energía que suple un mayor talento o capacidad técnica del adversario.

Emociones:

Hay que canalizarlas, no eliminarlas. Como líder entiende que debe estar encima de cada uno de sus jugadores, cada engranaje es clave y supone que si uno de ellos no funciona correctamente hará que el desempeño del todo el grupo se resienta. “Para un buen líder es imprescindible saber escuchar. Escuchar a los de su entorno sin sentirse superior y dueño de la verdad”, la escucha como elemento principal de la comunicación. Es esencialmente empático, proactivo en lo que refiere a la enseñanza de la comprensión de una idea, brinda confianza como si de ésta dependiera el trabajo en sí. Su vínculo con la plantilla es esencial para ir más allá de lo netamente de lo netamente deportivo y así lo demuestran las declaraciones de sus dirigidos ante la prensa.

Empeño:

No basta con fijarse en el entorno, hay que liberar el potencial. Nada más importante para Simeone que liberar el potencial que anidaba dormido en el plantel del Aleti. ¿Acaso contaba con jugadores como Messi, Cristiano o Ribery? No, pero supo ir hasta las profundidades de Gaby, Diego Costa, Turan, Raúl García, e inflamarles el pecho con sacrificio, humildad y competitividad. Sus jugadores son una extensión de las características del Cholo, y manifiestan su amor por el objetivo prefijado con un compromiso sin indeterminación. El líder estimula, motiva y desarrolla “capacidades” para que el jugador adquiera toda una serie de “habilidades” (técnica del deporte) y “competencias” (técnica + actitud + conocimientos). Con esas herramientas será capaz de liberar su “talento” para la práctica eficaz del juego.

Equilibrio

Ante la incertidumbre, flexibilidad y perseverancia. El líder sabe que hay que perseverar en los valores fundamentales y ser flexible en lo accesorio. La  idea de Simeone es un norte que no se negocia por nada del mundo, pero al mismo tiempo es capaz de cambiar piezas sobre la marcha y adaptarse a las circunstancias del partido. Para que exista ese equilibrio tan buscado, el líder despliega cuatro conceptos ineludibles.

– Valorar a las personas.

– Generar iniciativas.

– Generar confianza.

– Influencia por “autoridad moral”.

 

Diego Simeone ha liberado una transformación en el Atlético de Madrid que lo catapulta a la consideración de todo el espectro deportivo. Su tesón y compromiso por su labor es un ejemplo de que cuando no se poseen las mejores aptitudes se pueden sustituir con otros elementos propios de la capacidad humana. Su liderazgo es natural, apasionado, asombroso, se extiende por el mundo “colchonero” con un efecto contagio de alcance impensado. Está a las puertas de conseguir logros reservados para el Barcelona, el Real Madrid y otros grandes equipos de Europa, pero nadie puede dudar que Simeone impuso su liderazgo, gracias a un nivel altísimo de moral, espíritu y superación, en síntesis atributos que se engloban en una palabra:  mística.

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