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Dejarse llover

Por Rafa Caunedo , 3 octubre, 2015

Texto: Rafael Caunedo

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Más allá de los alambres de espino está lo desconocido”. El protagonista sin nombre de esta historia se planta ante la valla de espino y mira lo que hace unos años era tierra de labranza y ahora es un campo sin desminar. “Putas minas”. Mira mientras piensa; piensa mientras duda si mandar todo a la mierda y romper el alambre y salir corriendo hasta llegar hasta tres niños que juegan al baloncesto con una aro oxidado sujeto en un palo y un balón que no bota, con su pueblo devastado por los cañonazos de fondo y por el miedo a que un francotirador asome su fusil desde cualquier grieta.

Imágenes tan potentes como esta forman la historia que ha escrito Paula Farias. Me niego a llamarla novela; para mí es un desahogo. Parece estar escrita con las tripas, arcada tras arcada, como si vomitara el recuerdo de aquel día en que encontraron un cadáver en un pozo y les encomendaron sacarlo para que los pueblos de la zona no murieran de sed.

Balcanes, un día cualquiera de aquella guerra incompresible. (¿Acaso hay guerras que tengan sentido?). Un grupo de cooperantes metidos en un Range Rover de su ONG recorren una zona devastada. Su misión: conseguir una mísera cuerda para sacar un cadáver de un pozo. Problema: hace falta cuerda y sobra burocracia. Hasta en la guerra se necesitan papeles firmados.

El protagonista no tiene nombre o, al menos, es intrascendente para la historia. Es uno más de entre los miles de cooperantes que hay repartidos por el mundo, uno como cualquier otro que decide que aquello que hace es lo mejor que puede hacer y, sin embargo, a veces tiene dudas. Es humano, tiene un corazón humano, pero escribe con la rabia y la frustración que le sale del estómago. Está cansado de que su labor consista en arreglar lo que otros joden. Él sólo quiere llegar a casa y tumbarse en el sofá para soñar con el mundo del pasado. Pero… “demasiado juego de nostalgias; seguro que esconde una bomba debajo”. Ya no se fía del mundo y yo, al leerle, tampoco.

Paula-Farias_300Conocí a Paula Farias hace muchos años. Somos amigos aunque nos veamos de año en año. Uno nunca sabe dónde estará cada vez que marcas su número. Lo normal es que no te coja el teléfono. Fue médico en el barco de Greenpeace y después cooperante de Médicos sin Fronteras, organización que termino por presidir. Se recorre el mundo, la parte del mundo de la que todos huimos, buscando la desgracia, el terror, el sinsentido y el mayor de los absurdos: las guerras. La tengo mucho aprecio y cariño, aunque no por eso recomiendo su libro. Lo hago porque mis tripas me lo piden. Aquí el corazón lo he dejado apartado en espera de que “una vaca muerta me deje seguir mi camino”.

La película de Fernando León, “Un día perfecto”, está basada en este libro. Léanlo primero y después, si quieren, vayan al cine. Les aseguro que “su” película será más intensa.

“Dejarse llover”, Paula Farias.

Editorial Suma de letras.

 

 

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