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De las “WAG” y otros anglicismos

Por María J. Pérez , 30 Mayo, 2014

“El gran peligro de la globalización es que nos empuja a una megalengua en común”  Umberto Eco.

Sin parecer “esnobs” y sin ningún pudor, utilizamos en nuestra vida diaria los más variados anglicismos que incorporamos, como por arte de birlibirloque, al vocabulario habitual sin tener la impresión de ser un “friki”. Para quien dude de la procedencia de esta última palabra le diré que proviene del inglés “freaky”, que significa extravagante, raro o excéntrico.

¿Quién no se ha hecho un “selfie” para posteriormente colgarlo en las redes sociales?, es de lo más habitual. El origen del término surgió en 2002 en un foro de internet de la televisión pública australiana y en 2013 los diccionarios Oxford la eligieron como la palabra en inglés del año.

En cualquier caso, el hecho constatable es que hoy en día este tipo de autofoto está de moda y quien no conozca su acepción inglesa es que está completamente “out” o por utilizar un galicismo, para variar, “demodé”.

 

selfie oscar 2014

El más famoso de los selfies fue realizado en la pasada gala de los Oscar donde celebridades como Meryl Strepp, Julia Roberts, Brad Pitt, Angelina Jolie o Kevin Spacey, entre otros, protagonizaron esta instantánea que ha dado la vuelta al mundo y que se ha convertido en el más “retuiteado” de la historia.

Y me pregunto si estas acepciones foráneas de lo más variopintas que invaden la riqueza léxica del español son una intromisión o más bien una usurpación de nuestra propia idiosincrasia. Sin duda para los puristas del castellano coincidirán que estamos cediendo ante una gran avalancha de términos extranjeros como veneno inoculado a nuestra lengua.

No obstante, y aunque académicamente no bien avenidos, en la práctica quién no se rinde ante este léxico tan “cool”. No podemos obviar esta invasión propia de la nueva era que se propaga vertiginosamente a un nivel que pronto será necesario un diccionario universal que se titule “La torre de Babel” y que circule a gran escala para suplir los desconocimientos ante los nuevos usos del lenguaje.

Y es que, si bien estas palabras de origen inglés se integran en nuestro idioma sin necesidad de una traducción para ser comprendidas, hay en ciertas ocasiones que no hay más remedio que, o agudizar el ingenio o preguntar a bocajarro por su incierto significado.

Es el caso del impronunciable “crowdfunding” que para quien no es muy avispado como yo, que se entere de una vez que significa recaudar, hacer mecenazgo, ¡por favor!

Los “muffins”, las magdalenas de toda la vida, aunque eso sí, tamaño “king size”, o los “low cost” versión más “light” de barato o bajo coste conviven con el generalizado “zapping” que ya me cuesta traducirlo por “cambiar de canal”, sin duda es más corto este gerundio universal.

Vocablos ingleses nos invaden por doquier, extranjerismos generosos en terminología utilizados por los hispanohablantes que a veces no son necesarios por poseer su equivalente en nuestra lengua, como bien dice la Real Academia Española de la Lengua dentro de sus recomendaciones, aunque en la práctica se haga caso omiso.

 Pues bien, dentro de este gran espectro de posibilidades infinitas de incorporaciones ajenas al idioma español, ahora ha surgido la palabra “Wag”, sí, Wag, como suena, que además de foránea es el acrónimo de “Wives and Girlfriends”, un término acuñado por la prensa británica durante el Mundial de Fútbol de 2006 y que alude a las mujeres y novias de los futbolistas de élite. Una mezcla de “celebrities” y de mujeres que crean “trend”.

wags

¿Quién no conoce a Irina Shayk, modelo rusa y novia de Cristiano Ronaldo, a Sara Carbonero, Pilar Rubio o Victoria Beckham? Todas ellas son algunas de las “wag” más famosas.

Después de todo, hasta cierto punto es lógico la proliferación de estos términos en campos como la informática, la ciencia, el mundo de la empresa, incluso el deporte. No se trata de cerrazón, sino de control y de usar bien nuestro idioma que es lo suficientemente rico para formular cualquier frase sin necesidad de recurrir a un vocablo que no sea español y con plena significación.

 

Una respuesta para De las “WAG” y otros anglicismos

  1. Séneca, de Barcelona Responder

    31 Mayo, 2014 a las 9:31 pm

    Los franceses hace años que combaten esta presión del inglés y la de los acrónimos y acrósticos a que tanto se aficionan los norteamericanos. Ellos no llaman software al software, lo llaman logiciel, y así un montón. Se ha de saber combinar la identidad y un toque de chovinismo (¡gluppss!, otra) con lo práctico. Low Cost es más que ‘bajo coste’; al igual que selfie es algo que corresponde sobre todo a autodispararse una foto con un teléfono móvil, hoy. ¿Cómo lo hemos de llamar…? ¿Autodisparo? ¿Autofoto? ¿Retrofoto? Seamos eclécticos.

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