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Culo veo

Por Oscar M. Prieto , 17 noviembre, 2017

Decir que el tiempo pasa es una obviedad, incluso una tautología, porque tiempo y pasar se identifican. Sin embargo, pese a lo evidente, no siempre somos conscientes de este pasar que nunca cesa, hasta que de pronto, el tiempo te pasa por encima. Basta tan sólo con ir a renovar el DNI y comparar las dos fotografías del rostro que separan diez años, que es el mismo, pero no es igual.

Vuelvo de Astorga de renovar el Documento que atestigua quien soy. Voy en el coche disfrutando de los primeros cielos nublados, que este año se han hecho desear. Como fondo a mi ensimismamiento, una emisora elegida al azar y el tic tac del limpiaparabrisas, metrónomo del tiempo en automóvil. Sin prestar atención a lo que hablan, escucho algo que me llama la atención y sujeto el oído: ‘see now, buy now’.

Vaya, ya tenemos una nueva tendencia. Hablan de moda y de que lo más moderno ahora es ‘see now, buy now’, que viene a ser: ver ahora, comprar ahora, ver y comprar. Pero por muy inglés que suene, no mejora al rico castellano: culo veo, culo quiero, que viene a ser lo mismo pero más expresivo y visual. Otra nueva estrategia del marketing y publicistas para que compremos más. No es cosa banal, al contrario, es seria. Es el «me lo pido» de los niños, remasterizado para los adultos y por eso en inglés, porque parece más serio y menos ridículo, en inglés, porque oculta la triste realidad de que nos saben niños y como a niños nos dirigen sus mensajes. Nos han vuelto infantiles, nos hemos infantilizado. Infantiles, utilizan con nosotros la estrategia más certera: el deseo. Una de las diferencia entre el niño y el adulto es que el niño es sólo deseo y el adulto, para serlo, debe contrapesar ese deseo con la razón y lo razonable.

Me lo pido, me lo pido, me lo pido, jugábamos raudos a pedirnos los juguetes que aparecían en los anuncios antes de las navidades. Era un juego de niños. Nuestros padres sonreían silenciándonos la verdad de que no iba a ser tan fácil. En inglés, sin embargo, es una estupidez de adultos, de adultos infantilizados. Y ellos lo saben.

Regreso de Astorga, ciudad de afectos, mientras me pregunto, cómo seré yo dentro de diez años, cuando tenga que volver a renovar mi identidad.

Salud.

www.oscarmprieto.com

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