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COSAS DE LAS QUE DEBERÍA HABLAR LA CLASE POLÍTICA

Por Agustín Ramírez , 31 julio, 2016

Después de haber transcurrido más de un mes desde las últimas elecciones, la clase política nuestra cada vez me parece más mediocre y simplista; están todos los días hablando de apoyos, abstenciones y negaciones a una investidura de gobierno y los problemas de los españoles siguen donde estaban.

Me importa bastante poco si unos votan a favor de un candidato, si se abstienen, si votan a favor o si se van de paseo a la hora de la votación, porque la Comisión Europea ya ha dicho que hay que recortar 10.000 millones de euros de gasto y sometidos a esa decisión, se deben presentar los Presupuestos resultantes, y el que no esté de acuerdo que mire para Grecia y recuerde.

Ignoro, y quizás prefiera no saberlo, de lo que hablan en sus reuniones los políticos cuando nos dicen que están negociando para formar gobierno porque de lo que sí tengo absoluta certeza es de lo que no hablan.

Seguro que no hablan de que medidas concretas quieren tomar para evitar los hogares que en España siguen sin tener un solo ingreso.

Seguro que no hablan de que el empleo nuevo, cada vez más precario, temporal y mal pagado, implica que no genera los suficientes ingresos en la Seguridad Social y de cómo cambiar esa tendencia.

Seguro que no hablan de cómo modificar la legislación que permite que el número de desempleados sin cobertura cada vez se mayor.

Seguro que no hablan de cómo establecer un salario que permita que una persona que trabaja tenga la posibilidad de garantizarse que pueda llegar a fin de mes.

Seguro que no hablan de crear una ley que organice los salarios públicos, de manera que no sea posible que alcaldes, presidentes de comunidades autónomas y semejantes tengan un sueldo que multiplique hasta tres y cuatro veces el de un presidente de gobierno.

Seguro que no hablan de una reestructuración del empleo público, eliminando organismos innecesarios, reduciendo personal donde pudiese haber excesos e incrementando el empleo público en tantas áreas sociales como es necesario.

Seguro que no hablan de eliminar privilegios y engañifas de la propia clase política que se sienta en el Congreso y en el Senado, tales como dietas por residir fuera de Madrid teniendo varios inmuebles en la capital, planes de pensiones privados y otros que todo el mundo conoce.

Seguro que no hablan de cómo conseguir que las grandes empresas tributen por un mínimo en el impuesto de sociedades que garantice unos ingresos al Estado y modificar la legislación para las elusiones fiscales que tienen creando filiales en paraísos fiscales.

Seguro que no hablan de una tributación más progresiva en función de los ingresos, tanto en IRPF como en Seguridad Social, así como rescatar el IVA sobre los artículos de lujo.

Seguro que no hablan de cómo controlar los presupuestos de tanta empresa pública y organismo autónomo donde las retribuciones son de sector privado pero los ingresos son a cargo del erario público.

Seguro que no hablan de cómo articular unos Presupuestos pensando en la calidad de vida de los ciudadanos, explicándole a la ciudadanía lo que se quiere, lo que cuesta y de donde va a salir el dinero.

Seguro que no hablan de una reforma de la ley electoral para que cada voto valga lo mismo, se viva donde se viva.

Seguro que no hablan de cómo volver a hacer para que la sanidad pública y la educación pública vuelvan a ser una referencia para todos los ciudadanos y no unos sectores a los que permanentemente se les debilita para engordar los beneficios de unos grupos privados o de una Iglesia católica que, al parecer, no tiene suficiente con no pagar el IBI.

Propuestas sobre temas concretos, como hacerlos y con su memoria económica es de lo que deberían hablar esos políticos tan mediocres que hoy nos gobiernan y debería ser la base sobre la que se estableciesen las alianzas que deben formarse para gobernar; de lo contrario solo asistiremos al culto de la palabrería y el chalaneo. Sin olvidar que cada partido debería, transcurrida la legislatura, presentar un informe con la posición tomada en cada proyecto legislativo, su incidencia o no en cada uno de ellos y su alternativa para próximas elecciones.

Ya me gustaría que hubiese programas y tertulias donde en lugar de hablar de “teatrillos”, “postureo” y vaguedades sobre como se puede formar un gobierno, hubiese otros donde todo el mundo pudiese ver y escuchar cosas concretas, con cifras concretas y con proyectos concretos sobre lo que de verdad afecta a la ciudadanía; y si luego el ciudadano se quiere ir a cazar pokemons o esperar hasta las siete de la mañana a sus jugadores campeones, pues que no se queje y se aguante.

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