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Con las listas hemos topado, Sancho

Por Mario S. Arsenal , 31 diciembre, 2014

 

Mi propósito inicial era haber hecho un remiendo literario con las listas de libros de 2014 donde todos estos cupiesen de acuerdo a las modas que hoy se estilan. Confieso mi natural aversión por las listas (de libros, música, cine o parafernalia farandulera) y todo lo que de interesado pueda haber detrás de ellas. No me refiero a las listas que provienen de medios independientes ni de blogs ni de revistas privadas, sino a las de los medios institucionalizados, que son como el enigma del Estado Español, que después de treinta años sigue declarándose laico. Ya.

Fuente: Tangocity.com

 

El caso es que recapacité e inyecté en mi cerebro una dosis de cordura. Las listas pueden ser emocionales, académicas, plúmbeas, entretenidas, floridas, copiosas, y también entre los rescoldos de todas estas categorías, anidan las comerciales. No tengo nada contra las recopilaciones de lecturas, es más, no se me ocurre mejor manera para fomentar su riqueza, respetar el colorido y ofrecer diversidad en los géneros. Lo nocivo es intentar codificar un hipotético canon con ellas y, además, hacer vana y vaga instrumentalización mercataria. Personalmente estoy muy orgulloso de ver cómo algunas criaturas de amigos míos escritores se repiten en muchas de ellas, de ver que el 2014 nos ha dejado un año editorial, a pesar de todo y todavía, magnífico y plural. Hay para todos los gustos, si bien la poesía, eso sí, es la mayor damnificada en el conflicto, tragedia a la que por naturaleza parece siempre quedará sometida.

Por mi parte, he preferido calmar mi humor colérico y contradecirme, que la vida es muy corta para llevar máscara todos los días y uno tampoco está libre de pecado. Las listas no son tan malas como particularmente se airea en las redes sociales, nos ofrecen un panorama conciliador de lecturas que nosotros podremos o no transitar, pero hay que entenderlas en su justa medida, siempre ilustrativa, aproximativa, seductora. Dejando a un lado las institucionalizadas, que como ya he dicho me interesan mucho menos, hay algunas listas individuales que son realmente maravillosas, pero tengo que decirlo: estas listas deberían ejecutarse como los ejercicios de Hacienda, imaginadlo por un momento: leer en 2015 los libros del 2014, y así sucesivamente. Resulta angustioso leer reseñas de libros interesantísimos y saber que no podrás leerlos a menos que tengas siete vidas como los gatos. Es frustrante y tranquilizador a la vez, pues están ahí, sabes que alguien los ha leído por ti y que en cualquier momento podrás saltarte el guión y tomar un atajo para alcanzarlos. Por eso creo que la proliferación de listas es algo moderno, muy de nuestro tiempo, del ahora, un torbellino del presente, un símbolo parlante de nuestra contemporaneidad.

Librería Shakespeare & Company (París) / Fuente: El Oriente

 

Se recomienda no perder de vista que si algo conlleva el hecho de hacer estas recopilaciones es precisamente el fomento de la lectura. Porque la literatura, entre otras infinitas virtudes, y creo que no deberíamos olvidarlo nunca, es valiosa en la medida en que sumerge al lector en la alteridad del mundo. Y en este sentido, sólo en este sentido, les insto a que lean esas listas, todas las que quieran, no se harten nunca de hacerlo; porque yo en realidad no quiero desearles un año 2015 lleno de libros, sino uno colmado de curiosidad por leerlos.

 

 

Mario S. Arsenal

www.arsenaldeletras.com

@Mario_Colleoni

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