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UNIVERSO CORNELL: LA MÚSICA DEL CINE

Por Octavi Franch , 31 diciembre, 2015

C. CORNELL

Cuando el grunge estalló y llegó a Europa, justamente, yo estaba empezando en la música, tanto como espectador de conciertos (he visto más de 200 en mi vida), como locutor de radio y como guitarrista y cantante. El primer elepé que me alucinó fue el pluscuamperfecto Ten de Pearl Jam y el primer single, obviamente, Smells like teen spirit de Nirvana, la cual acabé versionando en mi último grupo. Pero Alice in Chains y Soundgarden son los dos grupos que más me gustan de esa movida alternativa de Seattle y cercanías, porque son los que hacen una música que más se ajusta a mi espíritu. Además, las influencias de Led Zeppelin y Black Sabbath están muy presentes, como ya sabemos todos, pero es que estos dos grupos míticos ingleses también son de mis favoritos de los 70. El grunge se basaba (se basa) en un cantante-frontman que, normalmente, era el guitarrista rítmico de la banda y su principal compositor. Curiosamente, dos de ellos, Kurt Cobain y el propio Chris Cornell, empezaron tocando la batería. Pero, claro, es la cultura “garaje” de Norteamérica, sobre todo en Estados Unidos: casi todos los niños saben tocar más de un instrumento. También tenemos el diáfano caso del gran Dave Grohl, que de tocar la batería en Nirvana (porque el resto de instrumentos ya estaban ocupados) pasó a ser el líder de su propio grupo, Foo Fighters, siendo el cantante y uno de los guitarristas.

Chris Cornell es una bestia escénica que, haga lo que haga, lo hace bien. Y así lo demuestra su magnífica carrera como líder de Soundgarden, la más que decente en solitario y su brutal experiencia de Audioslave, con la guinda de haber sido el cantante del mejor grupo de grunge de la historia: el efímero Temple of the Dog.

Pero hoy os quiero hablar de la faceta de Chris Cornell, ya sea en solitario o a través de sus bandas, como compositor de bandas sonoras. Siempre lo detecto viendo una película, porque su voz es inconfundible, pero luego falta saber quién hay más detrás. Es curioso como la mayoría de bandas sonoras que ha compuesto son para películas buenísimas de muchísima acción dirigidas por los mejores directores de cine del momento, y mis favoritos. Evidentemente, la mítica Singles de Cameron Crowe ayudó a sintonizarnos al submundo grunge, y además en este caso en directo, ya que sus protagonistas van a conciertos cada noche (¡qué suerte!). Mission 2000 (Misión Imposible II) y You know my name (Casino Royal) son dos ejemplos de canciones para películas de alto presupuesto y acción desbordante. Pero yo me quedo con las dos canciones de cabecera de la extraordinaria adaptación que Michael Mann (el mejor director de fotografía del planeta) hizo de su propia serie, Corrupción en Miami, en la gran pantalla. Bajo el sello Audioslave (básicamente porque era lo que estaba haciendo en ese momento) Cornell nos regala las grandiosas Wide awake y Shape of things to come. Y, cómo no, con el esperadísimo retorno de Soundgarden (¡qué emocionantes son las reuniones de los legendarios grupos de rock!) en Los Vengadores. Yo siempre me quedo al final de una película porque los últimos créditos son tan importantes como los primeros, pero es que en este caso no tienes más remedio que hacerlo porque la canción es perfecta, el videoclip de leyenda y la película una obra maestra, muy probablemente la mejor película de superhéroes de todos los tiempos. Pero Fell on black days continúa siendo mi canción favorita de Chris Cornell, y podría ser tranquilamente la banda sonora de cualquier película, serie de televisión o videojuego, e incluso la de mi propia vida.

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