Carta abierta a Carlos y Julia, por las próximas Elecciones Generales |
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Carta abierta a Carlos y Julia, por las próximas Elecciones Generales

Por Carlos Almira , 22 Junio, 2016

Queridos Carlos y Julia: Hace muchos años, cuando yo era niño y adolescente como vosotros, no me preocupaba más que el presente. Y así debía ser. Quizás ésa sea la forma más alta y espiritual, más cercana a lo divino, que pueda alcanzar la vida humana. Si los seres humanos fuéramos más sabios, o si la Historia y la vida nos lo permitieran, quizás podríamos construir un mundo donde lo más importante, lo central, fuese el presente. Por desgracia, como muy pronto descubriréis, si no lo habéis descubierto ya (porque sois muy despiertos), no es así. Nuestro mundo, lo que muchos llaman la realidad, desde el “sentido común”, es un campo de batalla donde no siempre ganan ni se imponen los mejores. Donde unos pocos, sin merecerlo, por el hecho de haber nacido tales, parten con todas las ventajas y los parabienes. Y donde la inmensa mayoría, de la que vosotros formáis, como vuestra madre y yo, como toda nuestra familia, parte, están, estamos abocados a la resignación, si no al fracaso. No es lo mismo fracasar que ser unos fracasados. Quien nace en el éxito y no lo merece, es un fracasado. Quien nace abajo, o en medio, pero es excelente en algo, y es buena persona (siquiera algunas veces), nunca será un fracasado. Sin embargo, yo creo que esto no es suficiente. La resignación nunca me ha convencido. Yo no la deseo para vosotros. Y nunca me resignaré con un mundo que es un campo de batalla decidido por otros, y que os relega, por mucho que valgáis (y lo valéis), a una posición marginal. No me resigno al hecho de que, dentro de unos años, por mucho que estudiéis y os forméis (si es que el sistema os deja, y si vosotros no tiráis antes la toalla), os condene a la emigración o a los minijobs. La Historia, en la que estamos todos inmersos, juega a favor de unos pocos, pero no está en manos de nadie. Es como una riada. Depende de los muchos, de que estén dormidos y resignados, depende de que despierten. De que tengan miedo o, por el contrario, tengan y asuman el coraje de apostar por los suyos. Vosotros sois los míos. Yo apuesto por vosotros. Seguramente me equivoque. Nadie tiene la verdad y, por fortuna, no hay soluciones mágicas. Sé, creo que sé, sin embargo, que los que ganan siempre, los de arriba, no piensan ni pensarán nunca en vuestro futuro. Llámense de izquierdas o de derechas. Mi obligación como padre, sin embargo, es pensar en él. No quiero que las cosas sigan como están. Podría conformarme. Yo soy funcionario. Aunque me bajen la pensión, con un pisito pagado podría vivir medio decentemente hasta que Dios quiera. Y resignarme a veros dentro de unos años, trabajando en Telepizza o emigrando a Alemania o a los EE.UU. Sin poder formar una familia, ni construiros una vida medio decente, vuestra. “Emprendedores”, lo llaman unos, “jóvenes bien preparados”, otros. ¡Mentiras! Yo no me conformo, no les creo, no me da la gana. Apuesto por vosotros. En las próximas elecciones, voy a votar por vosotros. Y en las siguientes, y en las próximas. En todas las que me queden. Por la sencilla razón de que os quiero mucho. Y quiero un mundo mejor para vosotros. Un beso muy fuerte Carlitos, Julia. Os quiero mucho. 05_15_PERSONAJES_WEB_DORAEMON_BRUSH_BOING_DORAEMON

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