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Cadel Evans contra todos

Por Fermín Caballero Bojart , 17 mayo, 2014
Giro d'Italia 2014

Diego Ulissi (Lampre-Merida), vencedor de la octava etapa del Giro de Italia 2014. Foto. Marco Alpozzi / LaPresse La Gazzetta dello Sport

Allá donde los ciclistas se tornan desconfiados, donde el bosque guarda secretos indescifrables, donde al Giro le alcanzan los viejos recuerdos, llegó el toscano del Lampre Mérida, Diego Ulissi, y les enseñó el camino hacia la meta, en lo alto de la cima. Desde arriba, junto a la ermita de la Madonna del Faggio, se divisaban los caprichosos montículos que dan forma a los Apeninos. Frontera natural de tantas guerras y batallas.

“Como un diente de escualo” narra Claudio Gregori para La Gazzetta dello Sport. “Así es el Carpegna, afilado y temible”. En un flashback de 40 años y cinco líneas, llora Gregori, las andanzas endiabladas de J. Manuel Fuente, el Tarangu, retando a Eddy Merckx en las sierras del diente. Que nos devuelve un paisaje de sol, por fin, y asfalto seco. En una etapa de 179 kms que acercaba a los ciclistas a la media montaña sabiendo que más allá del Cippo de Carpegna les esperaba el resto de la dentadura.

Como cada mañana, tras el control de firmas, los líderes posan, junto a 4 azafatas camaleónicas, bajo unas sombrillas del color de sus maillots. Salvo la de Nacer Bouhanni, líder rosso passione de la regularidad, la del resto de líderes fue la última pose. Matthews le cedió al “abuelo Evans” (37 años) el rossa de líder de la general, el colombiano Julián Arredondo, tras un escapada aniquilada a 2 kms de meta, cogió el relevo del jersey azul que le identifica como líder de la general de la montaña y la maglia blanca de la eterna juventud, pasó a poder de Rafal Majka.

Una escapada que tuvo mucho de épica y fuerza y poco de estrategia y cálculo. Apenas llevaban 40 kms de carrera, cuando saltaron del pelotón Julián Arredondo, Julien Berard, Marco Bandiera, Mattia Cattaneo, Mauro Finetto, Stefano Pirazzi, Perrig Quemeneur, Carlos Quintero, Eduard Vorganov y el noruego Edvald Boasson Hagen que hoy cumplía años y quería probar suerte por los antecedentes de esta edición. Alcanzaron 8 minutos de ventaja y los favoritos, aún con el pelotón formado, no querían sorpresas. Movistar tampoco y marcó el pulso de la persecución. Y al llegar a la montaña dentada cada uno quedó en su sitio. Orica abandonando en la boca del escualo al líder, Matthews. Solo y pasado de moda. La moda la marcó entonces la veteranía y en el descenso, rumbo al segundo puerto de la jornada, con el pelotón perseguidor partido (Scarponi, líder de Astana, se quedó rezagado pagando el precio de las caídas). Y comenzaba la carrera. Arredondo decidió aprovechar la culminación del Carpegna para hacer buena la fuga. Y si nadie pudo seguirle en la subida (solo le aguantaron Pirazzi y Quemeneur), fue el galo, Pierre Roland, quién lleva grabada a fuego la marca Alp d’huez, el que se atrevió a salir en su búsqueda. Más fresco el francés, con menos kms de desgaste que el fugado, le dio caza en la subida del último puerto tras una persecución de fuerza y contracurva, de descenso ajustado y rozando el quitamiedos. Hasta que le vio la cara desencajada; fundido dejó el francés de Europcar al escarabajo colombiano del Trek Factory Racing para afrontar las rampas más duras de la provincia de Montecopiolo.

Por detrás AG2R-La Mondiale, con Pozzovivo, fanático de la meteorología, al frente de una grupetta de veteranos y sudorosos gregarios, llevaba el golpe de pedal necesario para darle el punto justo de emoción a las rampas de los últimos kms. Todos le seguían (Evans, Basso, Quintana, Urán, Ulissi, Dani Moreno, Hesjedal, Poels y Pellizotti) hasta que les puso a la vista los dos fugados. BMC se puso al frente, con el suizo Morabito haciendo una subida a Evans, que Samuel Sánchez había terminado rampas atrás. Por delante Arredondo, engullido por la montaña, fundido por el esfuerzo, se quedaba clavado viendo a Rolland marchar sin demasiada fe. Y los perseguidores comenzaban a ponerse en pie, vigilándose, ocultándose las heridas de un Giro castigador. Y la carretera no dejaba de empinarse. Urán y Quintana, quizás pensando en lo larga que es la montaña, cual cola de tiburón, esperaban acontecimientos y se dejaban llevar. Rolland no dejaba de mirar hacia atrás, como antes lo había hecho Arredondo, mala señal. Bailaba en la bicicleta y aún faltaba un km, el último. Un demoledor y engañoso final en el que un ligero descanso dio alas al español Dani Moreno cuando la carretera volvía a picar hacia arriba. Moreno fue la liebre de Evans y el final de Rolland, que se evaporó en el grupo.

A falta de 200 metros apareció Diego Ulissi persiguiendo a Robert Kiserlovski, resucitados de la escaramuza. De repente clavados en el muro final, casi a cámara lenta, con los rostros desarmados, encararon un sprint de potencia digno de los sueños más bonitos de un ciclista. Fue el toscano de Lampre Merida quién alzó los brazos, tras casi 5 horas de carrera, repitiendo así victoria para sus paisanos, tras el éxito conseguido en la quinta etapa con final en Viggiano.

Pero la media montaña continuará mañana con una etapa (Lugo-Sestola) de 172 kms donde los escarabajos, malparados hoy, puedan recuperar posiciones, con permiso del BMC y la nueva maglia rosa, Evans. Los escaladores afilan piñones para superar otro final en alto.

Etapa 8:

1. Diego Ulissi (Lampre) 4h 47:47
2. Robert Kiserlovski (Trek) m.t.
3. Wilco Kelderman (Belkin) a 6
4. Nairo Quintana (Movistar) m.t.
5. Cadel Evans (BMC) a 8
6. Rigoberto Urán (Omega) m.t.
7. Domenico Pozzovivo (Ag2r) m.t.
8. Rafal Majka (Tinkoff) a 14
9. Fabio Aru (Astana) a 17
10. Ryder Hesjedal (Garmin) a 20

 General:

1. Cadel Evans (BMC) 34h 22:35
2. Rigoberto Urán (Omega) a 57
3. Rafal Majka (Tinkoff) a 1:10
4. Steve Morabito (BMC) a 1:31
5. Fabio Aru (Astana) a 1:39
6. Diego Ulissi (Lampre) a 1:43
7. Wilco Kelderman (Belkin) a 1:44
8. Nairo Quintana (Movistar) a 1:45
9. Robert Kiserlovski (Trek) a 1:49
10. Domenico Pozzovivo (Ag2r) 1:50

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