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Atómica (David Leitch, 2017)

Por Irene Zoe Alameda , 4 agosto, 2017
Cartel de la película 'Atómica', de David Leitch, 2017.

Cartel de la película ‘Atómica’, de David Leitch, 2017.

Con Atómica se consagra en la gran pantalla el lenguaje visual igualitario por el cual el movimiento feminista lleva apostando cuatro décadas, y lo hace desde la paradoja de ofrecer la máxima belleza femenina (nunca ha estado Charlize Theron más arrebatadora) al tiempo que la despoja de cualquier rastro de vulnerabilidad o dulzura. Precisamente, en virtud de la aspereza de la protagonista el espectador pasa de ser el clásico voyeur sádico (tradicionalmente la figura de la mujer era un objeto pasivo) a ser un fisgón masoquista (dado que es aquí un sujeto agresivo). Así es como el trabajo consciente, preciso y conjunto de David Leitch (en su rutilante debut como director) y Charlize Theron (actriz y productora de la cinta) da como resultado una obra pionera, destinada a funcionar como referente del medio cinematográfico.

 

Todo en la película es rabiosamente atractivo: la clásica trama de espionaje (basada en una novela gráfica de Antony Johnston y Sam Hart) es situada en el Berlín de finales de los ochenta, en los estertores de la Guerra Fría; eso permite al director de arte David Scheunemann y a la diseñadora Cindy Evans desplegar un homenaje a la década más audaz en la historia de la moda, al tiempo que obliga a una banda sonora festiva y evocadora, lúdico contrapunto de escenas de violencia extrema –sublimes, superiores incluso a las de Antoine Fuqua- en las que vemos a una mujer desgarrarse a jirones en una lucha mortal por su propia vida.

 

A nivel teórico, la obra está concebida como una subversión del orden patriarcal, pero el acierto de Leitch y Theron reside en crear un producto adictivo al desplegar un universo regido por unas leyes tácitas completamente distintas a las establecidas: en el mundo de Lorraine Broughton los varones son o intelectuales pusilánimes o mera fuerza bruta… en ambos casos henchidos de injustificada presunción; por su parte, las mujeres aúnan los atributos de inteligencia y estrategia, y es esa autosuficiencia la que las dota de un aura cuasi socrática de inaccesible belleza.

 

No se pierdan la historia de esta agente secreta del MI6 enviada a Alemania en la víspera de la caída del Muro con los objetivos de investigar el asesinato de su antiguo colega y amante, y de recuperar una lista con los nombres de dobles agentes. No solo disfrutarán de lo lindo de una experiencia novedosa y llena de ritmo; sobre todo saldrán del cine un poquito diferentes (para mejor).

www.irenezoealameda.com

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